jueves, 9 de diciembre de 2010

Volvimos de Quillen

Amigos Internautas y Pescadores: Pronto llegará la cronica de este viaje maravillos que al Lago Quillen 2010, pero para que no se sientan mal, les dejo este video como para que se den una idea del tenor de estas nuevas crónica.
Atte, El Cocinero de Ni Un Pique.......

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Un fin de semana maravilloso

Hace unos meses atrás, nos reunimos algunos de los que fuimos al Quillen, para pasar un domingo maravilloso con nuestras familias. Un asado espectacular, una reunión  maravillosa y después una serie de acontecimientos deportivos y de entrenamiento. Pero no abundare en palabras dado que la publicación anterior me fui al diablo así que los dejo con las imágenes y que las disfruten (no se rían mucho)

Atte, El Cocinero de Ni un Pique
















Se viene Quillen 2010

Después de mucho tiempo, las crónicas de este blog vuelven a la luz. Obviamente la posta para escribir paso de mano, Gracias Gonzalo. Para no ser tan extenso los dejo con las notas de viaje de Quillen 2009. Ahora vendrá Quillen 2010….pero esa será otra historia…


Quillen 2009, Un viaje....muchos viajes en uno.

La ansiedad crecía a medida que el día de la partida se acercaba, claro para quien va por primera vez es todo un gran acontecimiento, pero para los experimentando miembros del grupo “Ni un pique”, era parte de una rutina mas. Bueno después de haber conocido Quillen, no creo de ninguna manera que sea una rutina mas. Cada uno de los viajes anteriores, no me caben dudas que significó algo distintos para estos compañeros, con los cuales compartí 6 días entre viaje y estadía.

Y si, llego el jueves. Ese día a las 17:00 estaba con todo preparado en la puerta de mi casa esperando que la camioneta azul de la Chola diera vuelta la esquina. A las 17:10, estaba llamando a Gonzalo para ver que pasaba con el retraso de la Chola. Al fin a las 18:00 arribo a mi domicilio. Dejare de lado todos los improperios vertidos por este personaje a la hora de cargar todos mis bártulos, reconozco que prácticamente era una mudanza. Subí a la camioneta y con el sombrero –me lo había comprado para la ocasión- puesto cual Indiana Jones Latinoamericano, emprendimos la ruta que nos llevaría a buscar a Marcelo, y Gonzalo. Una vez cometido esto nos encontramos todos en los de Gustavo, donde terminamos de ajustar algunos detalles y emprendimos la GRAN TRAVESIA. Como anécdota mencionare que no habíamos salido de casa cuando me avisa mi mujer que me había olvidado (tenia que suceder) los emparedados (queda mejor expresado, jeje) de jamón y queso, jamón crudo y queso, bondiola y queso y de queso solo. El mencionar que debíamos pasar a buscarlo por casa (esto implicaba atrasarnos aún mas), determino que la chola me mandase a la p… que lo P……En fin, me quede sin la vianda.

Usted, lector se podrá preguntar que tiene de GRAN TRAVESIA, un viaje al sur. Pues vealo desde otro punto, y piense 7 tipos, mas dos que nos encontraríamos en Zapala, compartirán un viaje donde uno solo de esos 9 no pesca. Los restantes ya estaban lanzando la mosca a la altura de la Av. 44 y el cruce con la ruta 2.

EL viaje de ida, quizás por las expectativa de llegar se hacia interminable, pero a su vez muy entretenido con los comentarios que cada uno  aportaba mientras se manejaba. En la camioneta de la Chola, íbamos el flaco, Gonza y quien escribe este relato. Claro como  me voy a olvidar de una gallega que nos acompañaba y nos indicaba el camino, al cual llamaremos Maria GPS.

Hasta la altura de Lobos, todo venia bárbaro pero al llegar a Roque Perez, se produce la controversia entre Maria GPS y quien esta escribiendo esto. Desde ya que  la tecnología actual es sumamente eficaz, pero la experiencia por transitar las interminables rutas de nuestro país (bueno vamos acotar esto de las “interminables rutas” y lo dejaremos en viajar seguido a Trenque Lauquen) fue determinante para que nos desviáramos y tomáramos la ruta 30 hasta la localidad de Chivlicoy. Hacer esto y que la Gallega insoportable de Maria GPS, empezara a decir que debíamos girar 180 grados y nos pegáramos la vuelta para continuar por otra ruta , acompañado con la puteadas de la Chola sobre este tema, fue una sola cosa.

Obviamente, la experiencia primó más y desembocamos en Chivlicoy tomando posteriormente la Ruta 5.

Pero que pasaba mientras tanto, en el interior del vehículo? Las opiniones era diversas  por donde debíamos ir, y para males no nos podíamos comunicar con los otros viajeros, dado que el celular de Gustavo saltaba le contestador. A esa altura de la noche, poco importaba si los otros estaban por una ruta, los había secuestrado un ovni, o estaban boludeando en alguna laguna. El móvil bullanguero de la chola seguía su camino con el experimentado guía que los conduciría a buen puerto y Maria GPS rompiendo las bolas que debíamos dar vuelta.

Así siguió esta travesía hasta que luego de comunicarnos con los otros expedicionarios, resolvíamos encontrarnos en Gral. Hacha.  

Pasamos varios pueblo, pueblitos tolderías, y demás caseríos, hasta que arribamos al punto de encuentro. A esa altura de la noche, se hacia bastante difícil descansar, nos turnábamos para manejar mientras otros trataban de dormir. Bueno dormir es una manera de decir, salvo la chola que parecía un aserradero con sucursales. Que flor de tipo este a la hora de roncar. Nadie, o al menos yo, se esperaba que este Sr. roncara tanto, pero eso será detallado más adelante.

Luego de esa parada técnica continuamos nuestro viaje entre risas, comentarios, y sobretodos las cosas una camaradería extraordinaria.

Después de varias horas llegamos a Zapala, punto de reunión de todos los expedicionarios. Ahí fue donde se compro los permisos de pesca, el asado, llamadas telefónicas a nuestras familias y demás yerbas.

De Zapala hasta Quillen fue un viaje fenomenal, donde el paisaje nos estaba mostrando lentamente la grandeza del sur. Claro esta que no todo es fácil en la vida, y viajar con la chola por camino de montaña es aun mas. Este individuo, por no decir otra cosa (##/#&@@@) manejo por la cuesta de rahue, como si estuviese compitiendo en Formula Uno. Pero que gran hijo de Júpiter que sos Chola, me hiciste cortar clavo de ida y vuelta.

Al final y como queriendo demorarse en el tiempo, QUILLEN nos dio la bienvenida.

Al llegar en el Chola móvil, vimos como los otros integrantes del equipo que habían arribado antes ya estaban bajando el bote al lago,  y estaban estableciendo las bases del campamento.  Es entonces donde todos nos pusimos a armar carpas, gacebos y demás cosas.  Habían pasado 22 horas de viaje, y los pescadores estaba como locos, así que en una hora y media ya estaban en el lago lanzando sus Moscas y disfrutando por lo que más habían esperado.

Este humilde cronista, devenido en cocinero del grupo, empezó a juntar la leña con la cual haría el asado para la primera noche.

Entre risas, cansancio y la noche que se iba adueñado lentamente del día, la primara jornada estaba culminando. Ya estábamos en ese paraíso, donde como simple centinela de ese lugar, el Lanin, nos envolvía con su magnánima figura.

El sábado a la mañana, el día parecía maravilloso, y como se podrán imaginar, las huestes de pescadores fueron a buscar sus presas. Habiéndome quedado en el campamento, me prepare como corresponde para una caminata y recorrí el trayecto que une los dos campings. Esta demás decir que caminar bordeando el lago entre coligues y otras especies arbóreas (que lo parió con el léxico)  fue sencillamente maravilloso. Partí del campamento base con mi mochila y mi sombrero y luego de vadear un hilo de agua de deshielo llegue al otro campamento, donde me aguardaba una verdadera postal de este enorme espejo de agua. La fauna y flora que uno ve, es extaoridnaria. Es ahí, donde al borde del lago saque mis provisiones (salamines y pan) y me tome mi tiempo para comer algo y disfrutar del paisaje.

En fin……ese era el comienzo  de una aventura extoaridnaria que me llevaría a explorar aun mas todos esos lugares.

En la próxima entrega, continuaremos con este relato donde las bromas, las salidas en el Amanecer III , arañas y botellas de coca cola con sabor a nafta, nos permitirán disfrutar de esta aventura que se llamo QUILLEN…….

 

 

Y la historia continua, como debía ser. Luego de una larga caminata, retorne al campamento, donde me estaban aguardando el Tano, Alejandro y Marcelo. Estos dos últimos estaban retornando de pescar a orillas de lago, mientras los demás integrantes recalentábamos el asado sobrante y nos dispusimos para almorzar .

Esa tarde paso muy apacible esperando el regreso de los otros maniáticos de la pesca con moca, para poder cenar. Como ya había anunciado el cocinero, esa noche se deleitarían con unos pollos al disco, especialidad de este Gourmet. Empecé con los preparativos para la cena lo cual me llevo a cortar los pollos y trozarlos, situación que fue realizada casi con normalidad. Se preguntaran porque casi?, bueno al costado de la mesa de preparativos, aproximadamente a unos 60 metros había un árbol seco y en el estaban posados toda una familia de Chimango. Como sabrán, estas aves son carroñeras y por consiguiente al oler el pollo estaban al acecho. Claro esto no hubiese sido problema, si como ayudante de cocina no lo hubiese tenido a la Chola. Para tratar de definir a este individuo, creo que podría hacerlo, diciendo que es una mezcla de ROMPE Y BOLAS. Al descubrir este buen amigo que las dichosas aves querían cenarse un pollo, empezó a tirarle los menudos, tripas, corazones, panzas, cueros, grasas y todo lo que estuviese a mano. Empezar a hacer esto y que toda la P… familia de Chimangos, mas algún Carancho, bajase a morfar, fue una sola cosa.

En un momento, y ya al borde de un ataque de nervios, veo a la Chola buscando entre las presas de pollo que podía tirarle. Es entonces, donde le dije “déjame el pollo o te carneo a vos”. Bueno terminada esta faena, empecé a dorar las piezas y lentamente fue tomando forma estos pollos al disco. Mientras tanto, los demás depredadores de la fauna itícola del Quillen arribaban al campamento. Luego de sacarse esos mamelucos para el agua, botas y demás utensilios, se aproximaron debajo de la gran toldería, para degustar esta exquisitez.

La cena transcurrió entre risas y bebida, pollo y bebida, café y bebida y……bebida.

Llego entonces el momento donde cada uno se retiraba a sus aposentos para descansar el cuerpo y así poder juntar fuerzas para el día siguiente. Un tema aparte es la disposición que se fue armando para dormir. En esa especia de loft que trajo el Tano como carpa, conformado por dos habitaciones a los extremos y living en el medio, nos dispusimos a dormir. En el ala norte dormíamos Alejandro y este relator, al medio (en el living) la Chola, y en el ala sur, el Tano y Gonza. Otro habitáculo, fue el que dormían Gustavo, Juan y el Mendo, y por ultimo como solo malo estaba Marcelo en una especia de nicho.

Los primero en retirarse a descansar fueron el trío formado por EL Mendo, Gustavo y Juan. Luego fue el turno de Alejandro y raudamente lo seguí yo. Posteriormente Gonza se dirigió a sus habitaciones, donde colocándose la linterna en la cabeza se dispuso a leer y acto seguido se apersono su compañerito de habitación, el Tano. La última persona en dirigirse a conciliar el sueño fue la Chola. Previamente se dirigió al WaterClose y deposito una ofrenda a los dioses Mapuches. Parecía que todo marchaba bien. El silencio de la noche nos envolvía lentamente y cada uno de nosotros nos entregábamos mansamente a los brazos de Orfeo (para los incultos es el dios del sueño). Pero nos entregamos mansamente?. NO, alguien decido que el resto no debería dormir. La Chola nuevamente había abierto el turbo ventilador que tiene por garganta y empezó una sinfonía de ruidos, que al decir de este cronista, nunca había escuchado.

Como pudimos nos fuimos durmiendo. Al día siguiente, uno de estos aventureros, el que dormía en el Nicho, dijo algo así: “ Mierda estaba afuera de la carpa de ustedes y sentía que toda mi estructura de nicho se movía cual terremoto, quien carajo roncaba tanto?”, todos nos dimos vueltas y miramos a Pie Grande Gioralno….en fin, estos son algunos costos que debíamos pagar.

Domingo. Un día espectacular. Los depredadores conformaron la hoja de ruta y así todos nos subimos a los botes y emprendimos la marcha para el fondo del lago. Aclaro, que no nos ahogamos, sino que nos dirigimos al otro extremo del Quillen a buscar presas. La travesía que duro aproximadamente unos 30 a 45 minutos fue sencillamente asombrosa, al menos para este relator que nuca navego por este espejo de agua.

Me tomare un instante para describir un hecho que realmente cambio el sentido de nuestras vidas. Presurosos de emprender la partida, uno de los miembros del equipo, con su boca extremadamente seca por a sed y para no perder tiempo en volver al campamento a buscar una botella de agua, cogio (al decir en forma española) una botella de Coca-Cola y se empinó un flor de trago. “ Por fin apagare mi sed..”, pensó esta persona. Pero no fue exactamente así. La cara de asco y escupir inmediatamente fue todo uno. La bestia en cuestión, no se percato que en esa botella, no existía dicho líquido, si bien el color era el mismo. Lo que había era mezcla para el motor del generador que usamos en todos nuestros días de camping.

En fin, a partir de ese momento, Gustavo Tombel, paso a ser catador de nafta y aceite en general. Es mas, cada vez que parábamos a recargar combustible,  Gustavo se ponía la manguera en la boca (por favor no desviar el sentido de lo expresado) y cataba el octanaje del combustible. Si aprobaba llenábamos el tanque, caso contrario, seguíamos hasta otra estación de servicio.

Fue entonces donde arribamos a un lugar donde existía una pequeña playita en la cual desembarcamos. Unos se adentraron a una laguna a probar suerte, otros decidieron lanzar sus moscas en las mismas aguas del quillen. Mientras tanto, el único miembro de la expedición que no pescaba, se dedico a sacar fotos y comerse todas las provisiones que había. Estaba el relator descansado en los  pedregullos cuando alguien dijo “vean, vean que linda araña”. Decir esto y que yo estuviese subido a uno de los árboles mas grande, fue casi una sola cosas. Para los que no saben, les tengo fobia a las arañas. Esta, no era un arañita, era lo más parecido a un mamut peludo y rastrero. Bueno luego de sacarles fotos fue sacrificada en honor al dios Fobia……

Continuando con el relato, un grupo decidió dirigirse a otro lugar para probar suerte y le verdad que fue maravilloso conocer esa extensa playa donde la majestuosidad de los picos nevados, los bosques vírgenes y el verde esmeralda de las aguas del lago, dejaban con la boca abierta a mas de uno. Fue entonces donde intente pescar con cucharita, pero la acción duro poco, motivo por el cual me dedique a sacar fotos, filmar las capturas que hacían el tano, y divertirme al ver como la chola quedaba hecho un matambre con la línea.

Al rato de estar en ese paradisíaco lugar, llego en el otro bote, Juan y Marcelo,  y se decidió volver a la anterior playita donde el Tano, Juan y yo nos quedaríamos para levantar a Gustavo y Gonza. Es en ese momento fue donde decidí tomarme un descanso y me tumbe cual lagartija (había muchas y de muy lindos colores) dentro del bote. Al poco rato de estar durmiendo siento el motor de una embarcación y o sorpresa era el Guardaparque. En ese momento sentí cierta preocupación dado que teníamos dentro de un tacho varias truchas, mas de las permitidas. Pero nada paso solo me pidió los permisos de pesca y después de sacar a Gonza y Gustavo de la laguna porque no se podía pescar ahí, me quede charlando con este fulano, donde aprendí varias cosas sobre flora, fauna y demás cosas atinentes al lugar donde nos encontrábamos.

Bueno, después de todo esto emprendimos el regreso al campamento, donde un VERDADERO GURMET, “El Mendo”, nos deleito con unas truchas al roquefort en crema de leche, mas Gustavo hizo unas truchas a la parrilla que también estaban para chuparse los dedos. Esa noche nos quedamos más de la cuenta charlando y tomando alguna bebida espirituosa (al decir de Gonzalo). El tanto, Gonza y yo nos habíamos quedado viendo crujir los leños, y ver danzar las llamas del fogón, como queriendo llevarnos a una simbiosis perfecta con las espíritus de quienes alguna vez fueron los verdaderos dueños de esas tierras. Como desde tiempos inmemoriales, el fuego nos cautivaba y cada uno quizás, pensaba en lo suyo. Hasta que ya vencidos por el cansancio nos fuimos a Dormir. Es entonces donde empezó a vivirse una verdadera noche de terror. Algunos pensaran que nos atacaron pumas, pero es imposible porque en ese lugar no hay. Bueno fueron acechados por oso, tampoco, no vimos nada de eso.

Nos ataco la personificación del cerro TRONADOR, en la figura ensordecedora de la CHOLA.

El muy turro se fue a dormir antes que nosotros y empezó a roncar. Bueno no seré reiterativo, pero simplemente dejare como testimonio, que una pareja de caranchos se comieron entre si al escucharlo, dos chimangos se suicidaron en el lago y la pareja de Suizos que estaban cerca suyo, salieron de motorhome y empezaron a inclinarse ante la figura del volcán Lanin, para pedirle que no entrara en erupción, creyendo que esos ruidos eran los preparativos de una erupción.

Chola querido, podes seguir roncando tranquilo, a todos nos gusto tu sinfonía en DO MAYOR DE PECHO, para flauta y bombo leguero…..

Había culminado el domingo. Poco nos quedaba para disfrutar de este lugar. Quillen poco a poco empezaba a despedirnos.

El lunes, luego de comernos unas tortas fritas que hizo el Mendo, el grupo se dividió. Unos nos dirigimos al lago Hui-Hui y otros se volvieron a embarcar para ir a algún lugar del lago. Me olvidaba, Gonza y Sergio, se fueron al río a pescar.

El Tano, Marcelo, Alejandro y quien escribe, nos dirigimos a ese otro lago luego de una caminata de 6 Km, los cual nos insumio una hora cuarenta minutos a. Nuevamente el sur  nos mostró, o al menos a mi dado que los otros ya lo conocían, unos paisajes fenomenales. Llegamos a dicho lugar, donde inmediatamente se empezó a pescar. En este lugar, este cronista como había llevado un tipo de sandalias especiales, se metió en el lago. La verdad que estaba fría pero las ganas de conocer y de experimentar me llevo a caminar por el borde del lago para poder sacar mejores fotos.

Me tomare un segundo para describir algo muy espacial en este lugar. En un determinado momento se larga a llover (aclaro para quienes no conocen el sur, que no fue una lluvia torrencial, mas bien un aguacero leve pero que mojaba lo suficiente), y luego de acomodar las cosas de los pescadores debajo de una saliente, para que no se mojaran, me quede mirando en un profundo silencio el paisaje.

Fue un instante de magia absoluta. Solo se escuchaba las gotas golpear en las cañas Coligues, en el lago, en las piedras.  EL cielo, de un gris plomizo, era surcado por unas bellísimas golondrinas, y una bandada de patos, venían desde un punto incierto del lago, sobrevolando, como una escuadra de Mirage.

A los lejos y juntos, Marcelo, Alejandro y el Tano, se los veían mas que contentos disfrutando a pleno, de aquello por lo que habían hecho tantos kilómetros, bajo la lluvia.

En fin, creo que como cierre de este viaje, Hui-Hui, me regalo una postal única, una vivencia maravillosa.

Volver y desarmar el campamento fue ya un trámite. Los primeros en desandar el camino, fueron  Juan y el Mendo. Uno amigos que conocí fenomenales. Muy buenos camaradas de este viaje.

Luego de terminar de guardar todo emprendimos nuestro retorno a La Plata, al cemento, al ruido, a la vida cotidiana. Atrás quedaban las vivencias, las capturas fallidas, asados, pollos y truchas al roquefort, la juntada de leñas, la mirada a un cielo limpio donde las estrellas, esas mismas estrellas que alguna vez contemplo la Nación Mapuche, nos iluminaban entre las montañas nevadas.

Quedaran muchas cosas para contar, que seguro formarían otra crónica, pero al decir de Joseph Rudyard Kipling ese maravilloso poeta Hindú, esa historia……será otra historia.

 

El cocinero de “Ni un pique”


lunes, 21 de septiembre de 2009

Preparando Quillén 2009

Después de tanto tiempo retornamos.

Niunpique ya palpita la próxima salida hacia el lago Quillén. Como previa, y mientras nosotros vamos aprontando el equipo y atando todas las moscas necesarias, van algunas fotos de salidas anteriores.













miércoles, 18 de junio de 2008

TE VAMOS A EXTRAÑAR!!!


Te fuiste un sábado 14 de junio con apenas 40 años y una larga lista de sueños y proyectos por cumplir. Con tu partida, nos queda un vacío que será muy difícil de llenar; pero nos dejaste los mejores recuerdos, esos recuerdos que nos acompañarán en cada salida de pesca. Y aunque ya no ocupes un lugar en el bote, allí estarás en nuestra memoria con tus chistes y tus anécdotas para transformar estas lágrimas en sonrisas.
Querido amigo, te vamos a extrañar. Te vamos a extrañar mucho. Con vos hemos compartido largas y hermosas jornadas de pesca, horas de viaje, asados, fríos, charlas interminables, silencios. Te queremos decir que, estés donde estés, siempre estarás presente. Para nosotros el Rickie siempre estará en cada viaje que hagamos, en cada vaso de vino, en cada bote, en cada mate…
Como solías decir, después de cada pique hay que tomar un trago; así lo haremos, en homenaje al Rickie. Y ahí, en ese trago de ginebra, estarás vos con tu bondad, tu buena onda y tu compañerismo.
La puta que va a ser difícil salir de pesca sin vos!!!!!!!
Pero lo vamos a hacer. Lo vamos a hacer por vos.
Hasta siempre, amigo.

domingo, 17 de febrero de 2008

Truchas en el Lago Estrobel, Pcia de Santa Cruz.

El lago Estrobel, esta ubicado en la meseta del mismo nombre en la pre cordillera central de la provincia de santa Cruz. Es un lago enclavado en una desértica e inhóspita meseta, donde se hace muy difícil acceder ya que el camino es un sendero de piedra volcánica donde solo llega el que conoce o lo acompaña un vaqueano.
La meseta del estrobel es característica por su sistema de lagunas, son lagunas chicas de no mas de 7 o 8 hectáreas donde algunas vez los pobladores de la zona sembraron truchas para explotarlas con fines comerciales, pero luego se dieron cuenta que era muy difícil pescarlas (ya que no se puede bajar a las lagunas si no caminado) y menos aún transpórtalas a lugares de comercialización.


Otro de los temas que hace imposible el acceso, son “las tranqueras con candado”, ya que solo ingresan los dueños de las estancias, cosa que para nosotros fue fácil ya que “ el tío Gordo”, posee una llave por que es amigo personal de uno de los estancieros!!!
El domingo 20 de enero un integrante de niunpique, que se encontraba de vacaciones en la hermosa localidad de Gobernador Gregores, a 170 km del lago Estrobel, inicia viaje con su Tío en busca de las truchas. Salimos de Gregores después de almorzar unos ricos ravioles caseros, amasados por la Tia Ambar, algunos integrantes de la familia iban de pesca al lago Cardiel, distante 80 km del pueblo.

Difícil el camino.

Los primeros 100 km son de ripio, cosa que estamos acostumbrados los que andamos por los caminos santacruceños, pero lo bueno vino cuando entramos en la meseta pedregosa….. Son 70 km de piedra volcánica, donde el camino desaparece y la Toyota parece ser el único vehiculo capaz de guiarnos seguro. Llegamos a las 19 hs a la estancia donde nos quedaríamos a dormir, frente al lago. Lugar paradisíaco si los hay!!!!!

Como todo pescador, dejamos las cosas, preparamos las cañas y bajamos al lago, no muy contentos ya que el típico viento hacia imposible armar una caña de mosca y la única opción era tirar con la modalidad de spining. Cañas de 2.5 a 2.7 mts y cucharitas voladoras. La tarde estaba fría, ventosa y la costa del lago muy sucia, pero igual realizamos unos tiros, la respuesta fue buena ya que tuvimos el primer pique y fue hermoso, pero al no estar bien enganchada al segundo salto la trucha se soltó, después seguí caminando la costa del lago y llegue a un lugar donde cerca de la orilla se veía un pozón, cambie de cucharita por una voladora mas pesada 18 gs y al primer tiro se engancho una terrible trucha…. La emoción fue enorme sentir como no paraba de tirar y de devanar el hilo…después de pelear 5 minutos no pude frenarla y se llevo 100 mts de nylon de 0.40.



Me volví caminando por la orilladle lago, con mi caña en la mano y sin hilo en el reel, mire la hora… eran las 9 de la noche y todavía el sol me pegaba en la frente
Llegamos a la casa de la estancia, prendimos fuego en la Istilar a leña y nos comimos un rico costillar con paleta de cordero, mientras planificábamos que haríamos al otro día. Durante toda la noche escuchamos el viento soplar fuerte, eso es mala señal, por que significa que al amanecer con viento, va a ser una jornada ventosa… y así fue.!!!


El lunes a las lagunas

Como habíamos planificado, si nos levantábamos y había viento emprenderíamos camino a las lagunas, después de desayunar y cargar todas las cosas en la camioneta, salimos rumbo a laslagunas, otra vez camino menos marcado y más piedras.

Llegamos a la segunda laguna, donde teníamos alguna referencia que en esa salían más grandes que en la primera, eran las 12 del medio día cuando bajamos por las piedras con las cañas en la mano.
Yo saque 4 en una hora… todas entre 3 y 5 ks…… después comimos algo del cordero que había sobrado de la noche anterior y a las 2 de la tarde mientras el Tío Gordo dormía la siesta en la camioneta yo volví a hacer unos tiros y en 35 minutos saque 4 mas….en esta oportunidad con cucharitas tipo “ Toby”.


Se imaginan ustedes la sensación que puede tener un pescador sacar 8 truchas en menos de 2 horas???? Luego mientras el tío seguía pescando yo me dedique a limpiarlas….en lo que duro la limpieza de las truchas el Gordo saco 3…las cuales limpie también y mirando la hora dijimos…nos vamos????



Y así fue 16.30 de la tarde emprendimos el regreso, sabíamos que teníamos mas de 4 hs de pedrero, pero con la tranquilidad que el viaje había sido muy reconfortable, y mis vacaciones habían sido una de las mejores!!!!!

martes, 4 de diciembre de 2007

TRUCHAS EN EL QUILLÉN. EL PARAÍSO AL PIE DE LA CORDILLERA

A más de mil metros sobre el nivel del mar, en pleno paraíso al pie de la Cordillera de los Andes, el equipo de Ni un pique dijo presente en el Lago Quillén para dar inicio a la temporada de Truchas. Así es amigos, después de la exitosa temporada de pejes, dejamos atrás las líneas de tres boyas, archivamos barranquines, descartamos flotalíneas y frizamos la mojarra para cargarnos al hombro nuestros modestos –pero efectivos- equipos de flycast.
Esta vez el destino elegido fue el Lago Quillén, en la provincia de Neuquén, pagadito a límite con Chile. Saliendo desde la ciudad de La Plata, son casi 1.600 kilómetros los que nos separan de este espejo de aguas transparentes rodeado de montañas y bosques impenetrables.

El camino hasta el camping ubicado sobre la orilla del lago no ofrece ninguna dificultad, con lo cual es posible llegar con cualquier tipo de vehículo; incluso -como fue en nuestro caso- remolcando una embarcación.

El jueves 15 de noviembre de 2007, a las 18 horas, el equipo de Ni un pique partió desde La Plata con los miembros fundadores Gustavo, el Tano y Gonzalo, y el nuevo socio adherente (¡cada vez somos más!) y especialista en flycast y cocina gourmet, el Mendo. Tras unas 20 horas de viaje y cargados de expectativas, a las 3 de la tarde el Quillén nos recibió con una lluvia suave pero persistente. Las nubes bajas y espesas habían secuestrado el paisaje y amenazaban con llevarse también nuestra esperanza de comenzar la pesca ese mismo día.
Sin perder la sonrisa –al fin y al cabo estábamos en el paraíso- comenzamos a armar el campamento y casi como por arte de magia, en apenas 40 minutos ya estábamos tomando los primeros mates adentro de la carpa, escuchando el goteo incesante de la lluvia sobre la lona y el siseo relajante de la llama coronando la garrafa. Es verdad, llovía, pero no nos podíamos quejar.
Así pasamos una hora esperando que el clima se apiadase de nosotros y comprendiera de una vez por todas que nuestras 20 horas de viaje y mal sueño merecían algo mejor que un aguacero pertinaz. Pero no lo comprendió...
Cerca de las 6 de la tarde, una frase del Mendo nos sacó de una pasividad que ya se parecía mucho a la resignación: “si en 15 minutos no deja de llover, yo me voy a pescar igual”, dijo el tipo. Y la pregunta fue ¿Para qué carajo vamos a esperar 15 minutos? A ponerse los waders y darle duro a la pesca que se nos viene la noche, señores...

EL MENDO ENCONTRÓ EL NIDO

Como la tarde ya se estaba despidiendo decidimos no salir con el gomón y hacer unos intentos en una zona de juncales próxima al campamento. La lluvia seguía castigando, pero la ausencia de viento y el reparo de los sauces hacían un poco más llevadera la cosa.
Sin necesidad de entablar demasiado debate, hicimos una rápida lectura de las aguas y decidimos que en aquella superficie calma Y

entre los juncos, los streamers nos podían garantizar al menos un par de piezas. Algunos optaron por la Woolly Bugger negra o marrón, mientras otros, viendo que se venía la noche, optaron por moscas de colores claros, incluso blancas. En cuanto a las líneas, usamos las Cortland de hundimiento medio (444 SL Sink Tip Rocket Taper 20 FT) y de hundimiento rápido (444SL Quick Descent). Dada la profundidad del lago, necesitábamos que nuestras moscas profundizaran lo más rápido posible para luego empezar a recoger con tirones cortos y apenas espaciados.
Evidentemente, Dios recompensa a los hombres de fe...en menos de 10 diez minutos, el Mendo (sí, el mismo que se había animado a desafiar a la lluvia), clavó el primer ejemplar de la temporada: una truchita arcoiris que si bien no se destacaba por su tamaño, fue bien recibida como premio a tanto optimismo demostrado por el equipo. La foto de rigor y al agua nuevamente con la esperanza de encontrarla en el futuro más grande y peleadora.

Pero la cosa no terminó ahí...al menos para el Mendo. En apenas una hora más de pesca y ya con el anochecer copando la parada, enhebró cuatro capturas al hilo con su Woolly Bugger negra. Esta vez se trataba de arco iris de unos 40 centímetros, pescadas todas exactamente en el mismo lugar. Evidentemente, el Mendo había encontrado el nido. Para el resto sólo quedó mirar, aplaudir y conformarse con la certeza de que el Quillén podía regalarnos algo al día siguiente.
Con el cansancio acumulado y la lluvia instalada como para quedarse, la noche nos encontró en la carpa compartiendo una picadita frugal mientras trazábamos los planes para la mañana siguiente. El tinto acompañó el brindis de rigor y el café con whisky templó el alma para entregarnos al descanso merecido.

CON EL BOTE ES OTRA COSA

A las 7 de la mañana del sábado el equipo de Ni un pique abrió los ojos para confirmar lo que los oídos nos habían sugerido durante toda la noche: seguía lloviendo. Garrafita, mate en la carpa y la firme convicción de que en pocos minutos estaríamos embarcados buscando lugares propicios para una buena pesca. Por supuesto, a esa altura del partido el clima no fue materia de discusión; si quería llover, que llueva nomás. Ahora éramos todos Mendo!!!
8.30 de la mañana y con las nubes tan bajas que hasta parecía posible agarrarlas con la mano, pusimos proa hacia el extremo oeste del lago; allá donde el límites argentino se pierde en las montañas.
Con la experiencia de años anteriores visitando este mismo espejo, decidimos ir primero a lo seguro y visitar las mismas costas que otrora nos dieran buenos resultados. La sorpresa fue advertir que aquellos lugares ya no existían, o al menos habían cambiado radicalmente su fisonomía. La explicación era clara: a diferencia de otros años, el caudal del Quillén había aumentado más allá de lo habitual para la época, comiéndose aquellas costas y playas donde tiempo atrás habíamos pescado con toda comodidad.
De todas formas, haciendo un alarde de optimismo, nos animamos a probar allí mismo a pesar de la cercanía de los árboles a nuestras espaldas. El casteo se hacía realmente complicado, tan complicado que más de uno dejó la mosca clavado en lo alto de una rama. El lugar no anduvo nada bien y al término de una hora la tabla de capturas indicaba cero truchas, un sauce, dos pinos y un para de arbustos ajenos a nuestros conocimientos de botánica.
Se había comprobado la regla: “a seguro se lo llevaron preso” y, por lo visto, no había posibilidades de una pronta liberación. Así las cosas, y tras un plenario que incluyó bebidas espirituosas para mitigar el frío, decidimos explorar nuevos y desconocidos destinos.
Luego de 20 minutos de navegación lenta entre las olas y el viento (sin sucundún), encontramos un reparo que parecía interesante. Metidos hasta la cintura, atamos las Wooly negras, marrones y verdes y arrancamos de nuevo. Gustavo fue el primero en clavar una hermosa trucha que casi llegaba al medio metro; no hubo saltos ni frenéticas corridas, pero sí un gran esfuerzo por ganar el fondo del lago que puso a prueba la resistencia de la caña. La arco iris necesitó algunos minutos antes de cansarse, pero finalmente se entregó para llegar mansa a la orilla.
Del Mendo no había noticias. Gonzalo y el Tano seguían esperando su primera pieza de la temporada...
Y allá estaba el Tano. Desafiando todos los manuales de la pesca con mosca, asomaba bajo su chaleco un impresentable rompevientos bordó (sí, borrrrrrdó). La cuestión es que así vestido y todo capturó la única marrón de los tres días de pesca. Un hermoso ejemplar que no se dio por vencido hasta el último segundo en que la mano experta pero nerviosa del Tano logró sacarla del agua. Hubo pausa para un almuerzo improvisado con mates y galletitas con paté. Sin dudas, la pesca con mosca es una actividad que cada tanto nos pide una pausa para descansar las piernas y la cintura, ya que no resulta una tarea liviana para el físico vadear las costas pedregosas con el agua a la cintura.

Llegada la tarde las capturas siguieron, algunos piques se perdieron, y finalmente Gonzalo alcanzó su primera trucha luego de haber perdido otra de forma increíble a menos de dos metros de la costa. El equipo en pleno había completado una extraordinaria faena. Fueron en total nueve truchas. Con las cuatro seleccionadas para la cena, regresamos al campamento donde nuevamente el Mendo nos sorprendería, aunque esta vez, con otros talentos.

LA MESA ESTÁ SERVIDA

Si recuerdan, allá por el principio de esta historia comentamos que el Mendo era un especialista en cocina gourmet. Pues bien, nuestro amigo se hizo cargo de sus títulos y diplomas y, cuchillo de filetear en mano, dio a luz una cena verdaderamente inolvidable.

La lluvia por fin nos había abandonado y armamos el fuego en plena lucha con la humedad residual. Cebollita salteada en aceite, crema de leche y champiñones fueron suficientes para tener lista la salsa. Las truchas cocinadas a la manteca sobre una paellera hicieron el resto.
Con el ocaso encima, armamos la mesa al aire libre para disfrutar de aquel manjar. Cuando la tarde se hizo noche, las estrellas tomaron el cielo por asalto invitando a imaginar que el sol sería protagonista absoluto de nuestro último día de pesca.

¡QUÉ DÍA, SEÑOR, QUÉ DÍA!

Y así fue nomás. A las 7.30 de la mañana, con el sol brillando a pleno, el equipo se fue acercando de a poco al fogón para entrarle duro a las tortafritas con mate. Con la panza llena y el equipo preparado, caminamos los 50 metros que nos separaban de la costa y enfilamos con “El amanecer II” hacia la desembocadura del arrollo Huihui.
La zona la habíamos visto desde el bote durante el regreso de la tarde anterior. Si ya desde lejos parecía una playa interesante para la pesca, una vez desembarcados coincidimos en que aquel era un lugar perfecto. Una playa de piedra de más un kilómetro de largo, cortada al medio por las aguas del arroyo que entraban con fuerza para romper la calma que ofrecía el Quillén en las primeras horas de la mañana.
Convenientemente distanciados unos de otros, ocupamos la primera mitad de la playa y comenzamos a lanzar probando hacia el veril, pero sin olvidar tampoco de hacerlo hacia nuestros lados.
Y así fue como Gonzalo obtuvo la primera trucha del día: una arcoiris de 47 centímetros que buscaba alimento bien cerca de la orilla. Sintiéndose atrapada, inició una feroz corrida aguas adentro obligando a soltarle metros y más metros de nylon. Fueron más de cinco minutos de saltos, inmersiones profundas, y corridas que tensaban la caña de izquierda a derecha y de derecha izquierda. Fue una batalla cargada de adrenalina, y el premio mayor para el pescador fue saberse digno vencedor de aquella lucha. Hubo gran entusiasmo en el grupo; parecía que el lugar cumpliría las expectativas. La foto de rigor para Gonzalo y la merecida devolución al agua para aquel magnífico gladiador del sur.
Moviéndonos apenas unos pasos entre lance y lance, las capturas comenzaron a encadenarse con un ritmo inusual para esta modalidad de pesca.
Gustavo pareció haber encontrado su propio nido en una franja de no más de cinco metros de playa. Manejando su particular técnica de recogida, que incluye sutiles toquecitos con la punta de la caña, en 30 frenéticos minutos sumó tres estupendas truchas en su cuenta personal. Era una cosa de locos: el Tano iba y venía con su cámara de fotos tratando de retratar aquella fiesta; la emoción fue tal que el fotógrafo casi deja la tibia en una roca traicionera que lo hizo tropezar y casi perder la cámara bajo el agua.
El heroísmo del Tanito tuvo su premio: allá cerca de la desembocadura del arroyo clavó un ejemplar que superó los 50 centímetros y no dio respiro a la hora de la pelea.
Mientras tanto, el Mendo probaba suerte en un pozón pegadito a la margen izquierda de la desembocadura del Huihui. Nos comentó que allí las piezas eran de un tamaño aún mayor y de una vitalidad asombrosa. Nos acercamos a la zona y experimentamos en carne propia lo que nos había contado el Mendo.
Qué truchas!!! Ya no importaba quién las pescara, alcanzaba simplemente con disfrutar del espectáculo que ofrecían cada vez que tomaban nuestros artificiales. Saltos y sacudidas fuera del agua; el lomo brillante iluminado por el sol; el chillido de reel rompiendo el silencio para soltar cada vez más nylon, saltos y nuevas arremetidas hacia el fondo; el esfuerzo tenaz por llegar al torrente del arroyo y aprovechar su fuerza para hacer más dura la batalla; el brazo en alto, tenso, acompañando el temblor de la caña que ya parecía de mimbre...y de a poco, el cansancio del pez que transformaba los saltos en un chapoteo resignado, las corridas pasaban a ser apenas un trote; eran los últimos intentos. A pocos metros del pescador, la silueta del pez comenzaba a dibujarse clara y mansa; el cansancio se imponía y la lucha culminaba para ambos.
Con 21 capturas, la última jornada en el Quillén fue simplemente inolvidable.
El resto, a quién le importa. Con la bronca del inminente regreso deshicimos el campamento y comenzamos a remontar los 1.500 kilómetros que nos devolverían a la ciudad y nos alejarían del paraíso.

Hasta la próxima salida, amigos!

jueves, 11 de octubre de 2007

FESTIVAL DE PEJES EN TORNQUIST

El equipo de Ni un pique dio por terminada la temporada de pejerrey en el que consideramos uno de los mejores pesqueros de la provincia de Buenos Aires. Sabemos que el viaje es largo, pero los paisajes serranos y la buena pesca que nos asegura la laguna Los Chilenos hacen que el esfuerzo bien valga la pena.
Por costumbre, y por la excelente atención que nos brinda en cada visita nuestro amigo Emanuel, paramos en el Club de Pesca Tornquist (0291) 4191181.

Los siete integrantes del grupo nos hicimos al agua cerca de las 10 de la mañana, decididos a desafiar los fuertes vientos que auguraban una navegación complicada...y fue difícil nomás: intentar la pesca en el centro de la laguna fue imposible, de manera que pusimos proa hacia la bahía que situada a la derecha del club de pesca, donde la zona de juncales nos ofrecía un interesante reparo.

Divididos en tres embarcaciones, y haciendo un merecido homenaje al bambino Veira, abanicamos toda la zona y esperamos que empiece la acción.



Era cosa de tirar y sacar

Como los lugareños ya nos habían advertido que había mucho pescado chico y mediano, decidimos iniciar la pesca descartando los anzuelos grandes con la idea de aprovechar las primeras horas para hacer la diferencia en cantidad, y dejar para más tarde la calidad. En todos los casos utilizamos líneas tramposas con boyas chupetonas chicas y medianas; los colores fueron desde el negro total hasta el verde limón.
En cuanto a la carnada, probamos con filet de pejerrey coloreado y sin colorear, mojarra viva y mojarra salada. En todos los casos el éxito fue total.
Evidentemente, y como bien nos dice siempre Emanuel, esta laguna tiene pejerreyes como para hacer dulce. Era cuestión de tirar y sacar; pasar más de dos minutos sin tener pique era prácticamente imposible.
Por esto que les contamos, y a diferencia de lo que solemos ofrecer en este espacio, hoy no podremos ordenar las capturas en orden cronológico ni dar mayores detalles sobre la forma en que se obtuvieron.

Lo que sí les podemos contar es que el bote tripulado por el Tano y Juanchi fue el que se llevó las mejores piezas, con algunos pejes que le arrimaron a los 40 centímetros.
Para hacerla simple, el promedio de aquella jornada de seis horas de pesca fue de 50 pejes por persona...y no estamos exagerando.

¿Y los grandes dónde están?

Con la excelente pesca que habíamos hecho el sábado, nos fuimos a dormir con la idea de salir a buscar los grandes al día siguiente. Lamentablemente el domingo nos sorprendió con un viento que hacía imposible adentrarse en la laguna.
Así que, con las heladeras llenas y el ánimo bien arriba, cargamos los autos, enganchamos el trailer con “El amanecer”, y encaramos el regreso a la ciudad de La Plata.
Pero no nos vayamos todavía...la pregunta que flotaba en el ambiente era ¿Qué pasa que no salen los grandes? Porque teníamos certeza de que Los chilenos ofrece buenos matungos. Y llegaron algunas respuestas:
Los lugareños nos contaron que de a poco la laguna se está sobrepoblando de pejerreyes, a lo que hay que sumarle un crecimiento exponencial de la población de carpas.
Con tanto bicho dando vueltas no hay que ser un genio en la materia para adivinar que el alimento se está poniendo escaso. Y si el pescado no come, el pescado no crece. Este es el motivo fundamental para que en los hechos no exista un límite para la captura de pejerreyes.

El equipo de Ni un pique junto a Emanuel (centro) en el restaurante del Club de Pesca Tornquist